ryszard-kapuscinski

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Gran figura del periodismo, sobre todo del periodismo de guerra, por su trayectoria como corresponsal, es y siempre será  Ryszard Kapuściński (1932-2007). Nacido en Bielorrusia, que por aquel entonces pertenecía a Polonia. Fue periodista, escritor, poeta, historiador, fotógrafo  y ensayista. Licenciado en Historia por la Universidad de Varsovia, Kapuściński, entendió la necesidad de conocer bien el pasado para proyectar de manera veraz el presente.  Ganador de más de 50 premios internacionales (entre ellos el Premio Príncipe de Asturias en 2003). Sus libros están traducidos en más de 45 idiomas.

Su experiencia se basa en los conflictos que surgieron en la guerra de África  durante los años 60, dónde cubrió 50 naciones de forma independiente. De ahí surgió su motivación y deseo por saber más y averiguarlo todo sin temor a la muerte pues, en numerosas ocasiones se tuvo que enfrentar a ella (sobrevivió a 30 revoluciones y a cuatro sentencias de muerte). Ébano, una de sus obras más reconocidas, se basa en esta estancia, mediante la que retrata diferentes países de África a través de reportajes, contando las guerras civiles que se iban sucediendo  con todas sus cicatrices de enfermedad y pobreza.

Kapunscinski en Angola

Kapuscinski en Angola

Su talento es tal, que su trayectoria profesional ha dado mucho de qué hablar y qué escribir, y así lo ha hecho su biógrafa, Beata Nowacka, que ha estudiado la vida y obra del Polaco.

Nowacka, profesora en la Universidad de Silesia (Polonia), nos visitó el pasado 21 de Noviembre para  comentarnos los principales factores  que caracterizan a Kapuściński. El primordial: la empatía, la humanidad  y el querer saber/conocer todo de primera mano.

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Kapuściński escribió: “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”. Él entiende este principio como un factor fundamental para entender el mundo y a las personas que lo conforman. Su experiencia compartiendo la vida con diferentes personas y en diversas situaciones, ha sido lo que realmente le ha confeccionado como persona, pero sobre todo como escritor y periodista, pues  de las experiencias vividas, nacen los conocimientos y, cuanto más conozcamos mejor será nuestra manera de contar lo que ocurre en el mundo de un modo fiel y más humano, y así lo remarca y constata él.

Nowacka nos recordó lo que Kapuściński realmente deseaba: “Yo quiero ser la voz de los que no tienen voz”.

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