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Es curioso comprobar cómo en tiempos de tempestad los grandes barcos se debilitan y van surcando el mar pequeñas embarcaciones modestas pero impetuosas. El caso de la revista mensual ‘La Marea’ lo ejemplifica bien. Asesinan al producto impreso de ‘Público’ y sus exempleados se reorganizan en lo que se podría considerar la ‘nueva generación’ de productos periodísticos surgidos de las cenizas del diario ‘Público’. Ocho nuevos proyectos desarrollados en poco más de un año de entre los que destacan ‘Materia’, ‘Diario.es’, ‘Mongolia’, ‘Líbero’ o ‘Infolibre’.

Toni Martínez, uno de los fundadores de la cooperativa ‘Más Público’ es el encargado de dar a conocer el periódico-arrevistado ‘La Marea’. “A mí me gusta llamarlo periódico, la palabra revista implica una connotación distinta a la que queremos transmitir”, define el cofundador. Martínez está en inmerso en la promoción de la revista por distintas ciudades españolas. Su última parada fue la Universidad Miguel Hernández de Elche, donde los alumnos de periodismo pudieron preguntarle por el proyecto ‘Más Público’.

Hacen falta dos cosas para embarcarse en una aventura de tal calibre: estar en paro, y tener unas agallas de acero. Para empezar, ‘La Marea’ pretende obtener de los anunciantes un 10% de sus ingresos, teniendo un código ético publicitario que no permite ningún tipo de condicionamiento hacia sus contenidos. Al ser un producto impreso, los costes de publicación son bastante altos. “Creemos en el papel que cuenta los hechos desde una segunda lectura, la gente se gasta el dinero si los contenidos son de calidad”, opina Toni Martínez.

Entonces, ¿Los productos impresos que funcionarán a largo plazo son aquellos en los que se profundiza en su contenido? ¿Queda la web relegada a la inmediatez de la noticia? Todo esto depende de las iniciativas periodísticas que surjan, y de cómo responda la sociedad a pagar por los contenidos. Lo que estamos viviendo es una mezcla entre la tiranía del más fuerte y el nacimiento de pequeños medios especializados con un público objetivo muy claro. Las ideologías y principios de estos nuevos medios son la seña de identidad que atraen a sus lectores. La mayoría se liberan de la pesada carga de depender de anunciantes fuertes que controlan parte de los contenidos. La financiación se aposenta en la necesidad de que la sociedad tenga medios libres de influencias y la confianza en que esta misma sociedad quiera poner de su bolsillo para poder tener en sus manos un producto de mayor calidad periodística. Este modelo ya desarrollado en otros países choca con el arraigado espíritu español de pagar por cuanto menos mejor. Pero vamos a tener fe, el bien debe terminar dominando al mal.

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