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El periodista es un profesional de los relatos, un condensador de historias entrenado. El periodista busca atrapar al público, debe hacerse con su atención ya sea con su voz, sus palabras escritas o las imágenes recopiladas. Se piensa en la espectacularidad de las situaciones, los personajes inverosímiles y extraños o la morbosidad de las historias como una forma segura de atraer al espectador. ¿Qué tipo de cuentos contamos? ¿Al consumidor le vale cualquier tipo de espectáculo para entretenerse?

Nos encontramos en un momento de “semilibertad” encubierta. Existen pocos programas televisivos que traspasen esa línea cómoda de mostrar, por encima, los problemas actuales en los que todos nos vemos envueltos. “En la parrilla televisiva española hay bastantes programas que carecen de filtro periodístico, son tan frescos como poco informativos”, Gonzalo del Prado inicia su ponencia en las VIII Jornadas de Periodismo de la UMH hablando sobre la importancia de los productos informativos. Para tratar la temática de ‘El reportaje televisivo: hibridación y auge de un género’ se desplazaron al aula Magna del campus de Elche periodistas tan reconocidos como Carlos de Amor, de TVE; José Miguel Almagro, de Cuatro y La Sexta; o Julieta Ulrich, de la televisión pública de Austria (ORF).

Las claves de un buen reportaje 

Lo relevante y destacado de las octavas jornadas de periodismo, consistió esencialmente en desvelar las pautas para conseguir crear un buen reportaje.

Bienvenido León fue el primer ponente en darnos las claves.  Comentó que para él hay “diez ideas para convertir un buen reportaje en un reportaje excelente” y las enumeró de la siguiente manera:

La primera, es entretener después de informar, pero no abusar del entretenimiento hay que anteponer la información al entretenimiento, es “cuestión de dosis” según comentaba Bienvenido.

Tratar los temas relevantes, para no perderse en el camino de lo morboso, dramático y espectacular. Nos hallamos en el declive de  lo serio y el auge de lo trivial, por ello debemos potenciar la relevancia, debemos crear esa distinción endeble entre la información de la calidad y la que no lo es.

Hay que contar historias. Buenas historias y bien contadas.

Debemos pensar en el espectador. La televisión se sirve a sí misma, sirve a los anunciantes, sirve a los partidos políticos. Nos encontramos con una excesiva uniformidad y pocas exclusivas. Tenemos que ofrecerle al público lo que quiere pero sin caer en el sensacionalismo.

Retomar el rito humano. “Los seres humanos somos lentos por naturaleza”, debemos adecuarnos a ese ritmo. El sensacionalismo formal utiliza un estilo muy agresivo, triunfando el estilo sobre la sustancia con lo que se intenta ocultar la falta de talento.

Debemos tener cuidado con la ficción, no hay que forzar la realidad para que encaje en una buena historia ni debemos caer en el error de pensar que la realidad nos puede estropear un buen titular. Bienvenido lo denominó así: “La realidad de la ficción y la ficción de la realidad”.

El periodista tiene que ejercer de “perro guardián”. Lo que viene siendo el compromiso de responsabilidad social en televisión. “Historias que interesan al publico vs. Historias de interés público”.

¡¡Cuidado con la “hibridación”!!. Hay un éxito tremendo de la tele-realidad, gente común y corriente a través de las cuales se pretende dar autenticidad a los contenidos.

Y, por último, como buen consejo, hay que mantener un “ojo en Internet”. Pues puede ser una fuente de innovación, además de que te permite tener el mundo al alcance en un “click”, pero ¿es un arma aliada o competidora?

Estas claves fueron repetidas de diferente manera, con diferentes palabras y por diferentes semblantes a los largo de las jornadas.

David Roldan dio un toque de originalidad comentando la importancia de la música en los reportajes.

Eulalia Adelantado lanzó la pregunta de si el rigor y el entretenimiento pueden ser un binomio. A lo que respondió que en los reportajes televisivos sí.  Rigor + espectáculo = reportajes.

José Miguel Almargo ex-reportero de callejeros nos contó sus vivencias y experiencias.

De Gemma Soriano cabe destacar el llamamiento que hizo a no perder la humildad, “todo el mundo tiene algo que aportar”.

Maite Vicente nos transmitió la pasión y la crudeza de realizar un reportaje sumergiéndonos en su labor efectuada en Haití para elaborar el documental Haití busca un futur para Canal 9.

“Si quieres ser periodista no sueñes con tener dinero un día” recalcó Julieta Ulrich.

“Cuidar el lenguaje, estar al día, se puede contar mucho con pocas palabras, tener un guion previo, seleccionar los aspectos que queremos contar, dejarse sorprender por la realidad… etc”

Gonzalo del Padro

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Gonzalo del Prado durante su charla

Gonzalo del Prado, redactor de informativos en Antena 3, ha ofrecido su particular perspectiva sobre la forma de contar historias. Para del Prado todas las historias siguen unos patrones que se repiten siempre, sea cual sea el argumento: “No es tan complicado contar historias, aunque a veces hay que huir de las reglas”, asegura. Para ello ha mostrado un esquema creado por Emma Coats, trabajadora de Pixar: Erase una vez_. Cada día_. Un día_. A causa de aquello_. Por todo ello_. Hasta que finalmente_.

Aún así, el periodista ha aclarado que esto no es tan fácil de trasladar a la televisión, debido a las características especiales de ésta. Lo primero es tener la información, pero igual o más importante es tener buenas imágenes. También es necesaria la creatividad y, sobre todo, el tiempo. Del Prado ha asegurado: “A veces somos como comandos especiales, te lanzan en paracaídas, haces y vuelta a la base”.

¿El periodista tiene que ser un espejo o un filtro de la realidad? “Nunca va a ser suficiente para el espectador que le enseñes una cosa, se la tienes que dar masticada”, señaló Gonzalo.

 

El formato televisivo tiene su propia manera de contar historias, o más bien su propia forma de producirlas, lo cual repercute inequívocamente en éstas.  Ya ha señalado del Prado la importancia y escasez del tiempo, a lo que deben adaptarse los periodistas. Esto resulta un factor más que determinante para realizar una buena historia: aún así es posible. En cuanto al contenido, dependerá de la política televisiva de cada cadena. Quizá la televisión sea el peor medio para contar historias. Si lo comparamos con el cine o la literatura, medios más pausados, reflexivos y concienzudos, parece evidente la desventaja. El ser humano siempre ha sentido la necesidad de contar historias, desde los albores de la civilización, incluso de la evolución, cuando se pintaban las paredes de las cuevas. Entonces, se antoja cuanto menos curioso que, siendo la televisión el medio más universal y con mayor potencial, sea el que peores herramientas disponga a los profesionales y peores productos ofrezca a los espectadores.

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